Grecia con niños. Meteoras (III parte). escaleras de vradeto, Mirador y zagori. Día 8.

Nos levantamos temprano, hoy nos espera un gran día tambien.

Tenemos que terminar de ver los dos últimos monasterio de las Meteoras que nos quedan.

Monasterio de la Santísima Trinidad

El Monasterio de la Santísima Trinidad (Agia Triada) es uno de los más impresionantes de Meteora. Construido en lo alto de una roca aislada, parece flotar sobre el valle. Para llegar hay que subir una serie de escaleras empinadas.

Pero la recompensa son las vistas panorámicas únicas que ofrece de todo el complejo monástico.

Fue fundado en 1438 por el monje Dometius sobre una roca aislada a 400 metros sobre el valle del río Pinios.

Durante siglos fue un lugar de retiro y oración para los monjes ortodoxos, y su posición inaccesible sirvió como defensa frente a invasores otomanos y bandidos. Originalmente se accedía solo mediante redes y cuerdas; hoy hay una larga escalera de piedra tallada en la roca.
Su iglesia principal (katholikon) data del siglo XV, con frescos posteriores del siglo XVIII. En su interior se pueden ver reliquias, iconos y un pequeño museo.

La entrada cuesta 5 € por persona (precio estándar para todos los monasterios activos de Meteora).
Los niños menores de 12 años entran gratis.
Se exige vestimenta adecuada (hombros y piernas cubiertos; si no, prestan pañuelos en la entrada).

Verificar antes de ir el día de descanso de los Monasterios, porque cada día cierra uno diferente y puede cambiar de año en año.

Sin duda las vistas desde arriba son espectaculares.

De ahí nos fuimos al sexto y último Monasterio que se puede visitar, el Monasterio de Varlaam.

Monasterio de Varlaam

Muy cerca se encuentra el Monasterio de Varlaam, el segundo más grande de Meteora. Fundado en el siglo XVI, destaca por sus frescos, su museo y el ambiente tranquilo que se respira en su interior. Desde sus terrazas se obtienen unas de las mejores postales del valle.

El Monasterio de Varlaam es el segundo más grande de Meteora (después del Gran Meteoro) y uno de los más visitados. Recibe su nombre del monje Varlaam, que se retiró a esta roca en el siglo XIV y construyó allí una pequeña ermita. Sin embargo, su aspecto actual se debe a dos hermanos monjes, Nektarios y Theophanes Apsarades, de Ioánina, que en 1517 levantaron el gran monasterio que conocemos hoy.

Durante siglos fue un importante centro espiritual ortodoxo y aún conserva reliquias, manuscritos y objetos litúrgicos. Su iglesia principal (katholikon) está dedicada a Todos los Santos y decorada con frescos postbizantinos del siglo XVI, considerados de los mejores de Meteora.

  • La iglesia de Todos los Santos con sus frescos impresionantes.
  • El refectorio, convertido en museo con iconos, manuscritos y objetos religiosos.
  • El sistema original de poleas y redes con que subían provisiones y personas antes de que existieran las escaleras.
  • Las vistas panorámicas sobre el valle y el resto de las rocas de Meteora.

Tras visitar Meteora, pusimos rumbo a Zagori, donde la naturaleza es la gran protagonista. Una de las rutas más curiosas es la subida por las Escaleras de Vradeto, un antiguo camino empedrado en forma de zigzag que conecta los pueblos de Kapesovo y Vradeto.

Con más de mil escalones de piedra, es un auténtico viaje en el tiempo, entre montañas y gargantas.

Personalmente es una excursión de al menos 2 horas que si estáis de paso, se puede parar aunque sólo sea para verlo, pero ir en exclusiva a hacerlo yo sinceramente no iría.

Una vez concluida la excursión de las escaleras nos fuimos a Vradeto.

Desde el pueblo de Vradeto parte también el sendero hacia el Mirador de Beloi, uno de los puntos más espectaculares para contemplar la Garganta de Vikos, la más profunda del mundo en relación a su anchura. Las vistas son sencillamente sobrecogedoras y hacen que cada paso merezca la pena.

Y de Vradeto nos fuimos a Zagori. Durante nuestra estancia nos alojamos en Free in Zagori, un lugar acogedor y bien situado para explorar la zona. Ideal para descansar después de un día de senderismo y aventuras en plena naturaleza. En realidad nos apetecía un lugar tranquilo para descansar antes de subir hasta nuestro próximo pico y desde luego encontramos el sitio adecuado.

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