Nuestro paso por el Epiro griego fue toda una sorpresa. Más allá de sus pueblos de piedra y montañas infinitas, encontramos una casa dónde poder descansar del ajetreo de viaje que llevábamos.

Nos levantamos en el verdadero paraiso. Dormimos del tirón sin despertador, nos prepararon un desayuno delicioso y desayunamos sin prisa, nos tomamos nuestro tiempo para descansar, nuesto único propósito era llegar a dormir al refugio Smolikas.

Despues de desayunar nos fuimos a las Cascadas Valta di Striga y Lliochiri.

En los alrededores de Paleoselli, la naturaleza se desborda en forma de cascadas cristalinas. Las Valta di Striga caen entre bosques densos, creando pozas de agua fría perfectas para refrescarse en verano. Un poco más adelante, las cascadas de Lliochiri ofrecen un rincón aún más salvaje, apenas visitado, ideal para quienes buscan paz y aire puro. Llegar es sencillo con un corto paseo desde el pueblo y las vistas son espectaculares.

Iliochori es un remoto pueblo de montaña en las faldas del macizo Tymfi, cuyos orígenes se remontan al siglo XI. Tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil griega quedó muy despoblado, pero en los últimos años ha mejorado su infraestructura, facilitando el acceso a atractivos como su cascada.

El sendero hasta Balta di Stringa es fácil y conduce a tres cascadas escalonadas rodeadas de vegetación. La mayor cae 25 metros en una piscina turquesa perfecta para un baño refrescante.

Hay otras dos cascadas cruzando el puente un poco más pequeña.

Para llegar, el pueblo está al este del macizo Tymfi, accesible por una única carretera de montaña que cruza Zagori (desde Konitsa son 41 km, 1,5–2 h; desde Kipi 36 km, 1–1,5 h). La vía es asfaltada en su mayor parte, aunque con algún tramo dañado y otro corto sin asfaltar.

Al entrar en Iliochori hay un aparcamiento amplio frente a una fuente donde puedes dejar el coche. Desde la plaza del pueblo, un cartel con foto indica el camino a la cascada.

Después de una mañana de naturaleza, nada mejor que sentarse a la mesa en To Steki toy Nit Sapa (Paleoselli) , una taberna familiar en Paleoselli. Aquí probamos platos tradicionales del Epiro: carnes a la brasa y poor supuesto ensalada griega. Sin lugar a dudas uno de los mejores sitios en los que hemos comido en nuestro viaje a Grecia.

Y con la tripa llena nos fuimos al Refugio de Smolikas, subimos casi hasta la puerta con el coche, el camino es muy malo de tierra y más de la mitad del camino lo tuve que hacer andando porque os bajos del coche rozaban con el camino.

El Refugio de Smolikas es el punto de partida ideal para explorar el Monte Smolikas, la segunda cumbre más alta de Grecia (2.637 m).

El refugio es una pasada.

Los precios del refugio los puedes encontrar en su web, tiene cocina y no es necesario comprar agua porque tiene fuente.

Desde el pueblo de Paleoselli se puede subir en coche hasta las cercanías del refugio y, desde allí, emprender la ruta hacia el Lago Drakolimni o incluso la cima. El paisaje es una mezcla de bosques de pinos, prados alpinos y vistas infinitas del macizo del Pindo.
Nosotros hacemos noche en el refugio y mañana madrugaremos para hacer cumbre. Hay habitaciones de diferentes tamaños a nosotros nos dieron una de 6 para los 3.

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