Subida al Pico Smolikas: la segunda cumbre más alta de Grecia
En el corazón del Epiro se alza el Pico Smolikas (2.637 m), la segunda montaña más alta de Grecia después del Olimpo. Rodeado de pueblos tradicionales como Paleoselli o Agia Paraskevi, este gigante verde es uno de los tesoros menos conocidos de la cordillera del Pindo y un paraíso para los amantes del senderismo.
La ruta más popular parte del Refugio Smolikas (cerca del pueblo de Paleoselli). Nosotros madrugamos bastante para evitar el sol.

Desde allí, el camino asciende por bosques de pinos negros y prados alpinos.

Hasta alcanzar uno de los puntos más mágicos del recorrido: el Lago Drakolimni, un lago glaciar a 2.200 metros de altitud, hogar de tritones alpinos.

Tras un breve descanso, el sendero continúa en zigzag hasta llegar a la cima del Smolikas, desde donde las vistas panorámicas del macizo del Pindo, el monte Tymfi y el valle del Aoos son espectaculares.

- Distancia y desnivel: Aproximadamente 12-13 km ida y vuelta con un desnivel positivo cercano a los 1.000 m.
- Tiempo estimado: Entre 5 y 7 horas, dependiendo del ritmo y las paradas.
- Nivel de dificultad: Moderado. Recomendable llevar agua, calzado adecuado y abrigo incluso en verano.
Sin duda lo hemos disfrutado, en realidad ha sido un pico bonito, pero la baja exigente debodo al calor que hacía y eso que sólo eran las 12 de la mañana. Nos despedimos del refugio porque lo estaban cerrando por riesgo de incendio.

Cogimos el coche y nos fuimos a comer en Konitsa, en la conocida Taverna Smolikas, donde sirven platos tradicionales del Epiro (carnes a la brasa, ensaladas frescas, quesos locales…). Un restaurante súper recomendable, el de las 3 b, bueno, bonito y barato.
Con la tripa llena, pusimos rumbo a Ioánina, capital del Epiro, donde pasamos la noche. La casa dónde nos alojamos es totalmente recomendable: https://www.booking.com/hotel/gr/didirouts-city-centre.es.html?chal_t=1757704826372&force_referer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F
Esta ciudad es ideal para pasear junto a su lago Pamvótida.

ver desde fuera la mezquita de Aslan Pasha, convertida hoy en museo.

Y pasear por sus calles y hacerse fotos con las esculturas.

Ioánina tiene un ambiente muy agradable al atardecer, con terrazas y cafeterías en su centro histórico.
Como punto final nos fuimos a cenar el mejor kebab que hemos probado en toda Grecia que estaba en la plaza dónde nos alojábamos.
El piso lo cogimos por booking y fue sin duda la mejor de las elecciones.
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