Turín, una gran desconocida de Italia
Turín es una de las ciudades más elegantes y sorprendentes de Italia. Antigua capital del Reino de Italia y cuna de la casa de Saboya, combina palacios barrocos, cafés históricos, museos de primer nivel y vistas a los Alpes. Además, sus alrededores ofrecen excursiones perfectas para completar el viaje.
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Aquí te cuento qué ver en Turín y alrededores para aprovechar al máximo tu visita.
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¿Cómo ir del aeropuerto a la ciudad? Sin lugar a dudas los más cómodo es el tren. Lo coges a la salida del aeropuerto y te lleva al centro de la ciudad. Su importe con 3.70€

Cómo puedes observar hay muchas paradas.

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Turín: imprescindibles de la ciudad
Museo de Lavazza.
El Museo Lavazza, situado en Turín, es una visita imprescindible para los amantes del café… y también para quienes disfrutan de los museos modernos y bien diseñados.

Ubicado en el innovador complejo Nuvola Lavazza, la sede central de la histórica marca italiana, el museo ofrece un recorrido interactivo y multisensorial por más de 120 años de historia del café y de la familia Lavazza, fundada en 1895.

La visita se organiza en cinco áreas temáticas:
- Casa Lavazza, donde se cuenta la historia de la familia y de la empresa, muy ligada al desarrollo industrial de Turín.
- La Fábrica, que explica el proceso del café: desde el grano y su origen hasta el tueste y la mezcla.
- La Plaza, un espacio que conecta el café con la sociedad, la publicidad y la cultura italiana.
- El Atelier, dedicado al diseño, la creatividad y las míticas campañas publicitarias de Lavazza.
- El Universo, una zona más sensorial que invita a reflexionar sobre el futuro del café y la sostenibilidad.
Todo el museo está pensado para participar, tocar, oler y experimentar, lo que lo hace muy ameno incluso para quienes no son grandes cafeteros. Al final del recorrido, por supuesto, suele haber degustación de café, un cierre perfecto para la visita.

En el Museo Lavazza hay restaurante y puedes comer, una opción totalemente recomendable.

Museo Egipcio de Turín
El Museo Egipcio de Turín es una de las instituciones culturales más importantes de Italia y un destino imprescindible para amantes de la historia y la arqueología. Está situado en un elegante palacio barroco en el centro de Turín, en Via Accademia delle Scienze.

El museo fue fundado en 1824 gracias a la compra de una colección de antigüedades egipcias por el rey Carlo Felice de Saboya. Desde entonces su colección se ha ido ampliando con piezas procedentes de donaciones y excavaciones propias, consolidándose como una de las colecciones egiptológicas más importantes del mundo fuera de Egipto. Tradicionalmente ha sido considerado el segundo museo especializado en antigüedades egipcias después del de El Cairo.

La colección abarca más de 4.000 años de historia de la civilización egipcia, desde los periodos más antiguos hasta el periodo copto, y se presenta en espacios que combinan arte, arqueología y objetos de la vida cotidiana.

- Estatuas monumentales de faraones y dignatarios.
- Sarcófagos y momias, con ejemplos espectaculares de funeraria egipcia.
- Papiros antiguos que ilustran prácticas religiosas, administrativas y literarias.

- La Capilla rupestre de Ellesiya, un auténtico templo trasladado piedra por piedra desde Nubia.

Las exposiciones están distribuidas en varios niveles y recorren desde los primeros asentamientos del antiguo Egipto hasta sus periodos más históricos, permitiendo una experiencia inmersiva en la cultura faraónica.
Horario. Entrada gratis con la tarjeta Torino + Piamonte Card
- Lunes: 9:00 – 14:00
- Martes a viernes y domingo: 9:00 – 18:30
- Sábado: 9:00 – 20:00
La ciudad es preciosa.

Nos fuimos a descansar, ya que habíamos madrugado mucho.
El sábado estuvimos visitando el centro de la ciudad, nos detuvimos en la Piazza Castello, el auténtico corazón de Turín. Aquí se concentran algunos de los edificios más importantes:
- Palazzo Reale, antigua residencia de los Saboya
- Palazzo Madama, mezcla de fortaleza medieval y palacio barroco
- Teatro Regio, uno de los más prestigiosos de Italia
Es un punto perfecto para comenzar a explorar la ciudad.
Palazzo Reale y Museos Reales
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Palazzo Reale permite conocer la vida de la corte de los Saboya. Sus salones

la armería

y los jardines reales son una visita imprescindible para entender la historia de Turín.

Puedes entrar gratis con la tarjeta y vale muchísimo la pena.

En Piazza Castello (Turín) la estatua ecuestre que ves es la de Emanuele Filiberto de Saboya.

Representa al duque de Saboya que en el siglo XVI trasladó la capital del ducado a Turín, convirtiéndola en el centro político de la dinastía saboyana y marcando el inicio de la ciudad como gran capital europea.
La estatua es de bronce, fue realizada por el escultor Carlo Marochetti y se inauguró en 1838. Muestra a Emanuele Filiberto con la espada envainada, un gesto simbólico que representa la paz tras la victoria en la batalla de San Quintín (1557).
Mole Antonelliana
El símbolo indiscutible de Turín. Este edificio icónico alberga el Museo Nacional del Cine, uno de los más originales de Europa. La entrada es gratuita con la tarjeta.

Subir en ascensor hasta el mirador ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y, en días despejados, de los Alpes. no entra dentro de la tarjeta y bajo nuestro punto de vista es bastante caro subir. 12€ adulto, 8€ niños.
Construida a partir de 1863 por el arquitecto Alessandro Antonelli, nació originalmente como una sinagoga, aunque con el tiempo el proyecto fue creciendo en altura y complejidad hasta convertirse en el edificio más emblemático de Turín. Con sus 167 metros, durante años fue la construcción de mampostería más alta de Europa y hoy sigue dominando el perfil urbano de la ciudad.

En su interior se encuentra el Museo Nacional del Cine, uno de los museos más originales y mejor diseñados de Europa. A diferencia de los museos tradicionales, aquí la visita es totalmente inmersiva. El recorrido no es lineal, sino que se articula alrededor de un gran espacio central donde el visitante puede sentarse, mirar hacia arriba y dejarse envolver por proyecciones, luces y sonidos relacionados con la historia del cine.

El museo recorre el séptimo arte desde sus orígenes hasta la actualidad, con secciones dedicadas a:
- Los primeros inventos ópticos y el cine primitivo
- La historia de los grandes géneros cinematográficos
- Iconos del cine, carteles, vestuario y objetos originales
- El cine experimental, de animación y de autor

Sin duda es un museo que no puedes dejar de visitar.

Catedral de San Juan Bautista y la Sábana Santa
La catedral es sobria por fuera, pero guarda uno de los objetos religiosos más famosos del mundo: la Sábana Santa.

Aunque la reliquia solo se expone en ocasiones especiales, merece la pena visitar el templo y su museo.

La catedral es bastante pequeña.

La Iglesia de San Filippo Neri es una de las iglesias más grandes y elegantes de Turín, aunque suele pasar más desapercibida que otros monumentos de la ciudad.

Se encuentra muy cerca de Via Roma y Piazza San Carlo, en pleno centro histórico. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII y pertenece a la congregación del Oratorio de San Felipe Neri, conocida por su fuerte vínculo con la música, la educación y la vida cultural.
El interior sorprende por su gran amplitud, algo poco habitual en las iglesias barrocas, y por su estilo sobrio y luminoso. Destacan sus altas columnas, las bóvedas decoradas y el equilibrio entre elegancia y sencillez, que crean una atmósfera muy serena.

Nos fuimos prontito a casa porque el tiempo no acompañaba.
El domingo fuimos a Superga. Se llega en autobus, está como a 25 minutos de la ciudad y para subir hasta la basilica lo puedes hacer en auntobus, andando o en el tren cremallera. En nuestro caso subimos en autobus y bajamos andando porque el tren cremallera estaba cerrado.
La estación del tren cremallera es un museo.

La Basílica de Superga es uno de los lugares más emblemáticos de Turín y una visita que combina historia, arquitectura y unas vistas espectaculares de la ciudad y de los Alpes. En nuestro caso no vimos nada porque estaba todo cubierto por la lluvia.

El edificio, terminado en 1731, es un magnífico ejemplo del barroco piamontés. Destacan su gran cúpula central, visible desde casi cualquier punto de la ciudad, el pórtico de inspiración clásica y el elegante equilibrio de sus proporciones. En el interior, el ambiente es sobrio y armonioso, con una decoración que refuerza la sensación de solemnidad y grandeza.

Se alza en lo alto de la colina de Superga, a unos 670 metros de altitud, dominando todo Turín. La basílica fue mandada construir por Víctor Amadeo II de Saboya como agradecimiento tras la victoria frente al ejército francés en 1706, durante el asedio de la ciudad. El proyecto fue encargado al arquitecto Filippo Juvarra, uno de los grandes maestros del barroco italiano.

Una vez, de nuevo en Turin, nos fuimos a comer a Piola da Cianci, sin duda un sitio totalmente recomendable con muy buenos precios.

Con la tripa llena fuimos a visitar el Palazzo Madama, es uno de los edificios más fascinantes de Turín porque en él conviven, de forma casi única, siglos de historia y estilos arquitectónicos muy distintos. Situado en pleno corazón de la ciudad, en Piazza Castello, es un auténtico resumen de la evolución histórica de Turín.

En su origen fue una fortaleza medieval, construida en el siglo XIII sobre restos de una antigua puerta romana. De esa época aún se conservan las torres cilíndricas, los muros macizos y la estructura defensiva, visibles sobre todo en la parte posterior del edificio, que recuerda claramente a un castillo.

Sin embargo, en el siglo XVII el edificio cambió radicalmente de función y de aspecto cuando se convirtió en residencia de dos poderosas mujeres de la Casa de Saboya, conocidas como las “Madamas Reales”. Fue entonces cuando se encargó al arquitecto Filippo Juvarra la espectacular fachada barroca, una de las más elegantes de Turín.

El contraste es sorprendente: una fachada principal refinada, con grandes ventanales, columnas y decoración barroca, frente a una parte trasera sobria y defensiva que conserva el carácter medieval. Esta dualidad es precisamente lo que hace único al Palazzo Madama.

En su interior alberga el Museo Cívico de Arte Antiguo, con una importante colección que abarca desde la Edad Media hasta el Barroco, incluyendo pinturas, esculturas, cerámicas y artes decorativas. Destaca especialmente la escalera monumental diseñada por Juvarra, una auténtica obra de arte en sí misma.

Además, subir a las terrazas del palacio permite disfrutar de unas vistas privilegiadas de Piazza Castello y del centro histórico de Turín.

El Palazzo Madama no es solo un edificio bonito, sino un lugar clave para entender la historia de la ciudad: de fortaleza defensiva a palacio aristocrático, reflejando el paso de Turín de ciudad medieval a capital elegante y monumental. Es, sin duda, uno de los imprescindibles en cualquier visita a la ciudad.
Nos fuimos a casa en el tranvia número 7.

El tranvia conserva la distribución de los tranvias antiguos.

El lunes lo dedicamos a pasear y disfrutar de las calles de Turín. Volvimos a comer al Museo Lavazza.

Estuvimos en el mercado central.

Una de las murallas de la ciudad.

Visitamos el Santuario de la Consolata es uno de los lugares más queridos y emblemáticos de Turín, tanto por su valor religioso como por su importancia histórica. Más que un simple monumento, es un espacio profundamente ligado a la vida cotidiana y espiritual de la ciudad.

El interior es sorprendentemente rico y luminoso, con mármoles, columnas, frescos y capillas laterales muy decoradas. El corazón del santuario es la imagen de la Virgen de la Consolata, objeto de gran devoción popular, ante la que los fieles acuden para pedir protección y consuelo.

Subimos a la torre del campanario que está al lado de la Catedral. Las vistas son impresionantes.

El precio son 4€ y a Oli le encanto subir.

Por último subimos a la Iglesia de Santa María del Monte dei Cappuccini es uno de los lugares más icónicos y panorámicos de Turín. Situada en lo alto de la colina de los Cappuccini, al otro lado del río Po, ofrece unas vistas inigualables de toda la ciudad y de los Alpes, lo que la convierte en un destino tanto espiritual como turístico.

La iglesia fue construida entre los siglos XVI y XVII por la orden de los Frailes Capuchinos, conocida por su vida austera y devoción sencilla. Su ubicación estratégica sobre la colina no era casual: se buscaba un lugar elevado que inspirara reflexión y contemplación, además de proteger y vigilar la ciudad.

Uno de los grandes atractivos de la iglesia es su mirador natural. Desde aquí se puede contemplar todo el valle del Po, el centro histórico de Turín y, en días claros, los picos nevados de los Alpes. Es un lugar perfecto para fotografiar la ciudad y disfrutar de un momento de calma lejos del bullicio urbano.
Turín cuenta con más de 18 kilómetros de soportales, ideales para pasear haga el tiempo que haga. Bajo ellos encontrarás tiendas históricas, librerías y cafés legendarios.
Lo ideal es dedicar 2 o 3 días a la ciudad y al menos un día extra para alguna excursión cercana. Turín se disfruta sin prisas, saboreando su historia y su ambiente elegante.
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