Rabat: qué ver y por qué visitar la capital tranquila de Marruecos
Esta es mi segunda vez en Rabat, la primera fue con amigas en autobuses, todo a la aventura.
Esta segunda es todo super organizado, con autobuses y guias. Me llevo a 10 amigas de mi tía.
Promete ser divertido.
Rabat es una de esas ciudades que no siempre encabezan las listas de imprescindibles en Marruecos, pero que terminan sorprendiendo a quien la visita. Elegante, ordenada y muy agradable, la capital marroquí ofrece una combinación perfecta de historia, cultura, mar y vida local, todo a un ritmo mucho más tranquilo que en otras ciudades del país.
Situada entre el océano Atlántico y el río Bou Regreg, Rabat es ideal para quienes buscan conocer Marruecos sin prisas, sin agobios y con una sensación constante de calma.
Podéis contratar un tour con https://www.civitatis.com/es/rabat/
Nos recogía un minibus en la salida del aeropuerto. Un minibus que nos acompañaría en el día de mañana.

La opciones de alojamiento en Rabat son muchas, nosotros estuvimos en este Riad y nos encantó https://www.booking.com/hotel/ma/riad-meftaha.en-us.html?aid=1607597&label=v3.cmky0d6oc62p30886lvvsvdi1&sid=1e86738fef17c2a823bfa44a989d837e&dest_id=-43376&dest_type=city&dist=0&group_adults=2&group_children=0&hapos=13&hpos=13&no_rooms=1&req_adults=2&req_children=0&room1=A%2CA&sb_price_type=total&sr_order=popularity&srepoch=1770026870&srpvid=8062471655ad04a7&type=total&ucfs=1&#hotelTmpl

Qué ver en Rabat
Los desayunos en los riads son sin duda de lo mejor.

El minibus nos recogió a las 9 de la mañana.

Torre Hassan y Mausoleo de Mohamed V
Un imprescindible. La Torre Hassan es el minarete inacabado de una gran mezquita que nunca se terminó, rodeada por columnas de piedra. Justo enfrente se encuentra el Mausoleo de Mohamed V, donde descansan miembros de la familia real. Es uno de los lugares más solemnes y cuidados de Rabat. La entrada es gratuita y bien merece al menos una hora para visitar los exteriores, sólo se puede acceder al interior del mausoleo, pero es impresionante.

Hay una salida y una entrada.

Palacio Real (Dar al-Makhzen)
No se puede visitar por dentro, pero merece la pena ver sus impresionantes puertas y pasear por los alrededores, una de las zonas más elegantes de Rabat.

Puedes acceder, con autorización, ver la mezquita y los jardines. Es gratis.

Kasbah de los Oudayas
Uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Sus calles blancas y azules recuerdan a un pueblo costero andaluz. Desde la kasbah se tienen unas vistas espectaculares al Atlántico y a la desembocadura del río Bou Regreg. Dentro se encuentra también el Jardín Andalusí, pequeño y muy agradable.
Necrópolis de Chellah
Un sorprendente y poco conocido yacimiento arqueológico. Antiguas ruinas romanas y medievales cubiertas de vegetación, con cigüeñas anidando entre muros y columnas.

Un lugar muy especial, silencioso y lleno de encanto. La entrada cuesta 70 dirhams. Nosotros cogimos un guía. https://www.chellah.site/informations-pratiques/#tabs-left

La Madraza de Salé es uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa y educativa del Marruecos medieval. Fue construida en el siglo XIV, durante la dinastía meriní, y servía como escuela coránica, donde los estudiantes aprendían teología islámica, derecho y ciencias religiosas. La entrada costaba 100 dirhams y decidimos no entrar. Yo ya la había visitado en marzo, es muy bonito, más pequeña que la de Marraquech pero personalmente creo que la entrada es un poco cara.

Qué ver en la madraza:
El patio central
Es el corazón del edificio. Está decorado con:
- azulejos zellige
- estucos tallados con caligrafía árabe
- madera de cedro finamente trabajada
Las celdas de los estudiantes
En la planta superior se conservan las pequeñas habitaciones donde vivían los alumnos. Son sencillas y ayudan a imaginar cómo era la vida diaria en la madraza.
La sala de oración
Más sobria, pero muy elegante, utilizada para el estudio y la oración.

La comida la hicimos en mi restaurante favorito de Rabat, no es precisamente barato, pero es espectacular. DAR NAJI.


El seundo día comimoos en mi segundo restaurante favorito. DAR LARSA. Uno de los mejores cuscus que he comido hasta ahora. El precio es muy barato.

La Kasbah de los Oudayas es, sin duda, uno de los lugares más especiales y fotogénicos de Rabat. Situada en un promontorio sobre el océano Atlántico, justo en la desembocadura del río Bou Regreg, este antiguo recinto fortificado combina historia, tranquilidad y unas vistas espectaculares.
Pasear por la kasbah es como entrar en otro mundo, mucho más calmado y luminoso que el resto de la ciudad.
La kasbah fue construida en el siglo XII por los almohades como fortaleza militar para proteger la ciudad. Más tarde fue habitada por los moriscos expulsados de España, lo que explica el aire andaluz de muchas de sus casas y calles.

Su nombre proviene de la tribu de los Oudayas, que se asentó aquí en el siglo XVIII.
Bab Oudaya (la puerta monumental)
La entrada principal a la kasbah es una impresionante puerta almohade decorada con motivos geométricos. Ya solo cruzarla merece la visita.

Las calles blancas y azules
Uno de los mayores encantos de la kasbah. Casas encaladas, puertas azules, flores y callejuelas tranquilas que recuerdan a pueblos del sur de España. Es un lugar perfecto para pasear sin rumbo y hacer fotos.

El Jardín Andalusí
Un pequeño jardín de inspiración andalusí, muy cuidado y lleno de naranjos, palmeras y flores. Ideal para descansar y escapar del calor.

La mezquita de los Oudayas
Una de las mezquitas más antiguas de Rabat, sencilla y perfectamente integrada en el conjunto de la kasbah.
El mirador sobre el Atlántico
Desde la parte más alta se obtienen unas vistas preciosas del océano, del río Bou Regreg y de la ciudad de Salé. El atardecer aquí es especialmente bonito.

El café morisco
Un lugar clásico para sentarse a tomar un té a la menta con vistas al mar, disfrutando de la calma y del entorno.

La medina de Rabat
Mucho más tranquila que otras medinas marroquíes. Perfecta para pasear sin estrés, comprar artesanía local y observar la vida cotidiana.

Sus fuentes.

Sus soportales.

Aquí encontrarás desde talleres tradicionales hasta pequeños cafés y mercados.

Cementerio de los Oudayas
Situado junto al mar, ofrece unas vistas preciosas y una atmósfera muy tranquila.

Paseo marítimo y playas
Rabat cuenta con playas urbanas y un largo paseo junto al mar, ideal para caminar, ver a los locales surfear o disfrutar del atardecer.

El río Bou Regreg y el paseo fluvial
Uno de los rincones más agradables de la ciudad. Puedes pasear junto al río, cruzar a Salé en barca tradicional o en tranvía y disfrutar del ambiente local.

Salé
La ciudad vecina, más tradicional y menos turística.

Su medina, la Gran Mezquita y su ritmo pausado ofrecen una visión muy auténtica del Marruecos cotidiano.

Catedral de San Pedro
Un curioso ejemplo de arquitectura Art Déco que recuerda el pasado colonial de la ciudad y contrasta con los edificios islámicos.
Museo Mohammed VI de Arte Moderno y Contemporáneo
Uno de los museos más importantes del país, ideal para conocer el arte marroquí actual.
Jardín de Ensayos Botánicos (Jardin d’Essais)
Un oasis verde poco frecuentado, perfecto para descansar, especialmente si viajas con niños.
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