Día 8 en China: pandas en Dujiangyan y llegada a Kangding, la puerta de la región tibetana de Sichuan

Nuestro octavo día en China era muy especial. Después de varios días recorriendo Sichuan y visitando algunos de sus lugares más impresionantes, por fin había llegado uno de esos momentos que llevábamos esperando desde que empezamos a preparar el viaje: ver pandas de cerca.

Recogimos nuestras cosas y pedimos un Didi hasta la reserva de pandas de Dujiangyan.

La reserva de pandas de Dujiangyan

Llegamos tan temprano que el parque todavía estaba cerrado. Habíamos leído que era recomendable llegar a primera hora, especialmente porque los pandas suelen estar más activos durante las primeras horas del día, así que preferimos madrugar y esperar unos minutos antes que encontrarnos el recinto lleno de visitantes.

La reserva que visitamos es el Centro de Investigación de Campo de Dujiangyan para Pandas Gigantes, conocido como Panda Valley (熊猫谷). Se encuentra en Majiagou, en la localidad de Yutang, a unos 50 kilómetros de Chengdu y aproximadamente 3 kilómetros del centro de Dujiangyan, muy cerca tanto del famoso sistema de irrigación de Dujiangyan como del Monte Qingcheng. El recinto ocupa unas 2.004 mu y se encuentra entre los 740 y los 1.161 metros de altitud.

A diferencia de otros centros, Panda Valley está especialmente orientado a la conservación, investigación, entrenamiento para la vida en libertad y reintroducción de pandas, además de la educación ambiental. Dentro del recinto hay zonas ecológicas para los pandas gigantes, áreas de bosque para los pandas rojos, instalaciones de entrenamiento y diferentes espacios destinados a la divulgación y conservación de estas especies.

Y lo mejor, por supuesto, es poder recorrer los senderos y acercarnos a las zonas donde viven los animales.

¿Cuánto cuesta visitar Panda Valley?

Actualmente, la entrada general cuesta 55 yuanes por persona, mientras que la entrada reducida es de 27 yuanes para niños. La compra de la entrada se realiza presencialmente en el completjo y los visitantes extranjeros deben utilizar el pasaporte como documento de identificación.

Y por fin… ¡los pandas!

En cuanto abrieron las puertas comenzó una de las visitas más esperadas de todo nuestro viaje.

Poder ver un panda gigante a pocos metros, tranquilamente sentado mientras come bambú, es una de esas experiencias que cuesta explicar con palabras. Son todavía más grandes de lo que imaginábamos, pero al mismo tiempo tienen ese aspecto de animal achuchable que hace que sea imposible dejar de mirarlos.

Además de los pandas gigantes, en la reserva también podemos encontrar pandas rojos, una especie completamente diferente pero igualmente espectacular. Son bastante más pequeños, muy ágiles y tienen ese característico pelaje rojizo y una enorme cola.

El entorno también ayuda muchísimo. No se trata simplemente de ir pasando de una jaula a otra, sino de caminar por un espacio verde, rodeado de árboles y vegetación, donde las instalaciones están integradas dentro del paisaje. El objetivo del centro está muy ligado a la conservación y a conseguir que los animales puedan desarrollar comportamientos lo más naturales posible.

Y después de haber esperado tanto este momento, salimos de allí con una sensación clara: había merecido completamente la pena madrugar.

¿Dónde se pueden ver pandas en Chengdu?

Si viajáis a Sichuan y queréis ver pandas, tenéis varias opciones.

La más conocida es el Chengdu Research Base of Giant Panda Breeding, situado dentro de la propia ciudad de Chengdu. Es probablemente la opción más cómoda si no queréis desplazaros demasiado: está a unos 10 kilómetros del centro y es un gran centro de conservación, investigación y reproducción de pandas gigantes y pandas rojos.

Otra posibilidad es precisamente Panda Valley, en Dujiangyan, que fue la que elegimos nosotros. Su principal ventaja es que se encuentra en un entorno más montañoso y está muy enfocado a la conservación, entrenamiento y reintroducción de pandas.

También existen otros centros importantes en Sichuan, como Wolong y Bifengxia, aunque implican desplazamientos mayores y encajan mejor en un viaje centrado específicamente en los pandas.

Si tenéis pocos días, nuestra recomendación sería elegir uno de los centros de Chengdu o Dujiangyan y dedicarle la mañana. Y, sobre todo, ir temprano: los pandas pasan buena parte del día descansando y las primeras horas suelen ser el mejor momento para verlos comiendo y moviéndose.

Dejamos atrás los pandas y ponemos rumbo a Kangding

Una vez terminada la visita, recogimos nuestras cosas y nos pusimos en marcha hacia nuestra siguiente parada: Kangding.

Y aquí comenzaba una nueva etapa del viaje.

Hasta ese momento habíamos recorrido la parte más oriental de Sichuan, pero ahora íbamos a adentrarnos cada vez más hacia el oeste, hacia las montañas y la región cultural tibetana de Kham.

Dónde NO había red ferroviaria y todo se complicaría bastante a la hora de movernos ya que la mayoría de la gente hace esta parte del país en un tour contratado en una agencia de viajes.

Kangding es la capital de la Prefectura Autónoma Tibetana de Garzê, en el oeste de Sichuan, y se encuentra a unos 2.600 metros de altitud. La ciudad está construida entre montañas y alrededor del río Zheduo, y durante siglos fue un importante punto de encuentro entre las culturas china y tibetana y una de las puertas de entrada hacia las grandes montañas del oeste de Sichuan.

Y se nota nada más llegar.

El paisaje cambia completamente, la arquitectura empieza a tener una marcada influencia tibetana, aparecen banderas de oración, tiendas con productos locales y restaurantes donde empieza a ser habitual encontrar platos de cocina tibetana.

Además, para nosotros Kangding tenía un significado especial: era el comienzo de la parte más montañosa y aventurera de nuestro viaje.

Para llegar nosotros utilizamos un coche privado a través de un Didi. Podíamos haber ido a la estación de autobus y haber intentado coger alguno, pero la realidad es que queríamos llegar lo antes posible a nuestro destino y ese fue el motivo de nuestra elección. No es fácil saber los horarios de los autobuses ya que no hay una web como la de los trenes.

Un dato curioso de los baños. Puedes ver los wc ocupados por una pantalla….

Qué ver en Kangding

Aunque Kangding es principalmente una ciudad de paso para quienes recorren el oeste de Sichuan, merece la pena hacer una parada para empezar a aclimatarte.

Plaza de la Canción de Amor de Kangding

Uno de los lugares más conocidos del centro es la Plaza de la Canción de Amor de Kangding (Kangding Love Song Square).

La plaza está dedicada a la famosa canción popular china “Kangding Love Song” (康定情歌), una de las canciones tradicionales más conocidas del país y que ha convertido el nombre de Kangding en algo familiar incluso para muchos chinos que nunca han visitado la ciudad.

Actualmente es un espacio de encuentro para los habitantes de Kangding, rodeado de comercios y restaurantes y con numerosos elementos decorativos relacionados con la cultura local.

Por la tarde y especialmente por la noche el ambiente cambia, ya que los habitantes de la ciudad se reúnen para bailar Guozhuang, una danza tradicional tibetana. Es uno de esos lugares donde merece la pena simplemente sentarse un rato y observar la vida local.

Monasterio de Anjue

Otro de los lugares que visitamos fue el Monasterio de Anjue (Anjue Temple, 安觉寺), situado en pleno centro de Kangding.

El contraste es curioso: sales de una calle llena de tráfico, tiendas y restaurantes y, casi sin darte cuenta, entras en un espacio religioso mucho más tranquilo.

Anjue es un templo budista tibetano asociado a la tradición Gelug, conocida popularmente como la “escuela amarilla”. El complejo tiene una arquitectura tradicional tibetana y está formado por un patio rodeado de edificios, con la sala principal y diferentes dependencias monásticas. En su interior destacan las imágenes religiosas, esculturas y salas dedicadas a diferentes figuras del budismo tibetano.

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue precisamente que el monasterio sigue siendo un lugar de culto activo. No era simplemente un monumento turístico: había fieles entrando a rezar, quemando incienso y realizando sus ofrendas.

Y esa sensación de estar entrando poco a poco en un mundo cultural completamente diferente fue una de las cosas que más nos gustó de Kangding.

Nuestra primera noche en la región tibetana de Sichuan

Después de tantos días de viaje, llegamos a Kangding con la sensación de haber cambiado completamente de escenario.

Habíamos pasado de las grandes ciudades de China a los Budas gigantes de Leshan, después a las montañas sagradas del Monte Emei y finalmente a los pandas de Dujiangyan. Ahora, en cambio, estábamos a 2.600 metros de altura, rodeados de montañas y cada vez más cerca de los grandes paisajes del oeste de Sichuan.

Y esto solo era el principio.

A partir de Kangding nuestro viaje entraría de lleno en los paisajes de la meseta tibetana de Sichuan, con montañas nevadas, monasterios, praderas, pueblos tibetanos y carreteras que atraviesan algunos de los paisajes más espectaculares que vimos durante todo el viaje.

La aventura acababa de cambiar de escenario.

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