Hoy tocaba cambiar las calles y el ambiente de la ciudad por naturaleza y montaña.
Los desayunos en China con lo más.

Visitamos Cangshan Mountain National Park, una impresionante zona montañosa situada en Dali, en la provincia de Yunnan, justo detrás de la ciudad antigua y frente al lago Erhai.

Cangshan es una enorme cordillera formada por 19 picos, algunos de ellos de más de 4.000 metros de altura. Desde Dali se puede ver perfectamente cómo las montañas se levantan detrás de la ciudad, así que teníamos muchas ganas de subir para comprobar las vistas desde arriba.

Para acceder a la montaña hay que pagar una entrada al área escénica, que actualmente ronda los 35 ¥ por persona.

Después viene la parte más divertida: subir en telesilla.

En Cangshan hay varias líneas de teleférico, que permiten acceder a diferentes zonas de la montaña. Dependiendo de la que elijas, puedes subir hasta diferentes alturas y comenzar desde allí distintos recorridos a pie. La más larga llega hasta una zona cercana a los 3.900 metros de altitud, mientras que otras tienen recorridos más cortos y permiten acceder al famoso camino de la montaña conocido como Jade Belt Road.

El trayecto en teleférico ya merece la pena por sí solo. A medida que vas subiendo, la ciudad de Dali se va haciendo cada vez más pequeña y empiezan a aparecer las montañas, los bosques y, si el día acompaña, unas vistas espectaculares sobre el lago Erhai.
Al llegar arriba con el telesilla nos encontramos con el Templo de Zhonghe, un pequeño templo enclavado en plena montaña de Cangshan.

El templo está rodeado de árboles y vegetación, y tiene ese ambiente tranquilo que contrasta muchísimo con el bullicio de la ciudad. Desde aquí se puede disfrutar además de unas vistas preciosas de Dali y del lago Erhai, siempre que las nubes y la niebla lo permitan.

El Templo de Zhonghe tiene una larga historia y forma parte del conjunto de lugares religiosos que salpican las montañas de Cangshan. Más que un templo enorme o espectacular, lo bonito del lugar es precisamente su ubicación: parece estar escondido entre las montañas.

Hay diferentes senderos y zonas para recorrer, aunque lo más conocido es la Jade Belt Road, un camino que recorre la ladera de Cangshan a unos 2.600 metros de altura.

Es bastante especial porque permite caminar por la montaña disfrutando de las vistas sin tener que enfrentarse continuamente a grandes desniveles.

La verdad es que el paisaje cambia completamente respecto a lo que habíamos visto estos días. Entre el bosque, las nubes, las enormes montañas y las vistas de Dali y Erhai, Cangshan nos ha parecido uno de esos lugares que cuesta explicar con palabras y que hay que ver en persona.

Y después de unas horas de montaña, tocaba volver.

Y bajar en teleférico y regresar a Dali.

Un día de naturaleza, aire fresco y unas vistas increíbles.
Dali da bastante juego y, además de la Gran Pagoda, hay varios lugares que encajan muy bien en un recorrido de viaje. La ciudad está entre las montañas Cangshan y el lago Erhai, y buena parte de su atractivo está precisamente en esa combinación de paisaje, arquitectura y cultura bai.
Las Tres Pagodas y el templo de Chongsheng
La que seguramente llamas Gran Pagoda es la Pagoda Qianxun, la principal de las Tres Pagodas de Chongsheng. La torre central mide 69,13 metros y fue construida entre los años 833 y 840, durante el reino de Nanzhao. Las dos pagodas pequeñas que la acompañan son posteriores, de época del Reino de Dali.

Sólo lo vimos desde fuera porque había mucha gente y queríamos disfrutar de Dali.

El conjunto formaba parte del enorme Templo Chongsheng, que llegó a ser un templo real durante los reinos de Nanzhao y Dali. El templo actual fue reconstruido y el recinto incluye diferentes pabellones, salas budistas y el famoso estanque desde el que se reflejan las tres pagodas.
La Ciudad Antigua de Dali es otro de los imprescindibles.

Más que buscar un monumento concreto, aquí lo bonito es pasear sin demasiada prisa por sus calles, entrar en las pequeñas tiendas, ver las casas de arquitectura bai y disfrutar del ambiente.

Y es aquí dónde he comido uno de los mejores torreznos de mi vida. Ni en Soria los he comido tan buenos.

Y aparecen más templos por la ciudad.

Recogemos las cosas y nos vamos a nuestro próximo destino: Shilin. Tren

Didi.

Hotel

A dormir.
