Nuestra casita de HomeExchange en Guangzhou. Así empezamos nuestros últimos díass en Guangzhou. Con muchas ganass de disfrutar de un sitio tranquilo, que no sea un hotel para relajarnos.

Este es nuestro enlace por si te apetece probar https://www.homeexchange.com/?sponsorkey=beatriz-34c56
Después de tantos días recorriendo China, cambiando de hotel, cogiendo trenes y descubriendo nuevos lugares prácticamente cada día, por fin llegamos a Guangzhou, nuestra última gran parada de este increíble viaje por el país.
Y esta vez tenemos algo especial: nuestra propia casita de intercambio de casas gracias a HomeExchange ❤️. Tener un lugar donde sentirnos un poquito como en casa después de tantos kilómetros recorridos nos ha venido genial.
Guangzhou, también conocida históricamente como Cantón, es una de las ciudades más importantes del sur de China. Es la capital de la provincia de Guangdong y una enorme metrópolis situada junto al río de la Perla, muy cerca de Hong Kong y Macao.
Con más de 2.000 años de historia, Guangzhou ha sido durante siglos uno de los grandes centros comerciales de China y una importante puerta de entrada al comercio internacional. Hoy es una ciudad enorme y moderna, llena de rascacielos, centros comerciales y grandes avenidas, pero que todavía conserva numerosos templos, edificios históricos y barrios tradicionales.
Para movernos por Guangzhou utilizamos el metro, es lo más rápido, códomo y barato.

Y nuestra primera toma de contacto con la ciudad no pudo ser más completa.
Academia de la Familia Chen
Empezamos el día visitando la Academia de la Familia Chen, uno de los edificios históricos más espectaculares de Guangzhou.

Construida a finales del siglo XIX, esta antigua academia fue financiada por miembros de la familia Chen procedentes de diferentes lugares de Guangdong. Originalmente servía como lugar de estudio y alojamiento para los miembros de la familia que acudían a Guangzhou para preparar los exámenes imperiales.

Hoy es uno de los mejores ejemplos de arquitectura tradicional de la región.

Y lo más impresionante son los detalles: esculturas, cerámicas, madera tallada, piedra decorada y figuras de todo tipo cubren prácticamente cada rincón del edificio.

Es de esos lugares en los que merece la pena ir despacio porque, mires donde mires, encuentras algo diferente.

Pasear por Guangzhou, mola, mola mucho.

Templo de los Seis Banyanes o Liurong temple.
Nuestra siguiente parada fue el Templo de los Seis Banyanes, uno de los templos budistas más importantes de Guangzhou.

Su historia se remonta a hace más de 1.400 años y, aunque ha sufrido reconstrucciones a lo largo del tiempo, continúa siendo uno de los lugares religiosos más importantes de la ciudad.

Su elemento más característico es la Pagoda de las Flores, una impresionante torre de varios pisos que se eleva sobre el recinto del templo.

El nombre del templo está relacionado con los seis árboles banyan que, según la tradición, había en el recinto cuando el famoso poeta y calígrafo Su Shi visitó el lugar durante la dinastía Song.

Y acto seguido nos fuimos a comer.

No nos cansamos de probar cosas deliciosas.

Templo del Gran Buda
Continuamos nuestra ruta hasta el Templo del Gran Buda, situado en pleno centro de Guangzhou.

Y aquí vuelve a aparecer uno de los grandes contrastes de esta ciudad: templos y edificios religiosos tradicionales rodeados por una enorme metrópolis moderna.

El templo es especialmente bonito cuando empiezan a encenderse las luces y el ambiente cambia completamente.

La Catedral de Piedra
Y de los templos budistas pasamos a algo completamente diferente.
Nos acercamos hasta la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, conocida popularmente como la Catedral de Piedra de Guangzhou.
Construida durante el siglo XIX, destaca por su impresionante arquitectura de estilo neogótico y por estar levantada prácticamente por completo en piedra.

Sus dos enormes torres y sus vidrieras hacen que parezca trasladada directamente desde una ciudad europea al corazón de Guangzhou.
Es otro ejemplo perfecto de la historia tan diversa de esta ciudad y de su relación con el comercio y las influencias extranjeras.
Un paraíso para Oliver
Y después de tanta historia, arquitectura y templos… llegó el momento que más disfrutó Oliver.
Visitamos un mega bazar de juguetes y aquello era absolutamente increíble. Y compramos un montón de Legos.

Tiendas y más tiendas, juguetes de todo tipo, trenes, coches, figuras, videojuegos, construcciones… ¡había prácticamente de todo!
Después de tantos días viendo templos y monumentos, terminar el día rodeados de juguetes fue un plan perfecto para él.
Guangzhou de noche: crucero por el río de la Perla
Pero todavía nos quedaba uno de los grandes momentos del día.

Por la noche nos embarcamos en un crucero por el río de la Perla, una de las mejores maneras de contemplar Guangzhou cuando cae el sol.

Y la ciudad cambia completamente.

Los edificios comienzan a iluminarse, los rascacielos se reflejan en el agua y el skyline se convierte en un auténtico espectáculo de luces.

Y, por supuesto, entre todos los edificios destaca la impresionante Torre de Cantón, uno de los grandes símbolos de Guangzhou.

Con sus más de 600 metros de altura, la torre domina el skyline y es prácticamente imposible no fijarse en ella desde el río.
Verla iluminada desde el barco, con toda la ciudad alrededor, fue el broche perfecto para nuestro primer día completo en Guangzhou.

❤️ Un día de contrastes
Nuestro primer día en Guangzhou ha sido una auténtica mezcla de todo lo que representa esta ciudad: historia, religión, arquitectura, comercio, modernidad y diversión.
Hemos pasado de edificios tradicionales chinos a una catedral europea, de templos milenarios a un gigantesco bazar de juguetes y, finalmente, de día a noche navegando por el río de la Perla mientras contemplábamos una de las ciudades más modernas de China.
Y pensar que esta es nuestra última parada del viaje…
Todavía nos quedan unos días para seguir descubriendo Guangzhou, así que esto no ha hecho más que empezar.