Día 19. Los mercados de Cantón: ropa, falsificaciones, zapatos y juguetes

Antes de venir a Cantón tenía una idea bastante clara de lo que me iba a encontrar. Me imaginaba algo parecido a los grandes mercados de Pekín: calles llenas de puestos, tiendas unas al lado de otras, vendedores intentando llamar tu atención, imitaciones de marcas, ropa, zapatillas, bolsos y prácticamente cualquier cosa que pudieras imaginar.

En mi cabeza, Cantón iba a ser algo así como una versión todavía más grande del Mercado de la Seda o del Mercado de la Perla de Pekín. Incluso esperaba encontrarme con alguna zona comercial enorme, casi un mercado al aire libre, dedicada exclusivamente a las falsificaciones y a la venta de ropa y complementos.

Pero la realidad ha sido bastante diferente.

Nos movemos de nuevo en metro, es basante sencillo y barato.

Cantón sí es una ciudad comercial… pero de otra manera

Lo curioso de Guangzhou, o Cantón, es que el comercio está por todas partes, pero no necesariamente concentrado en un único mercado gigantesco que puedas recorrer como si fuera una atracción turística.

La ciudad es uno de los grandes centros de fabricación y distribución de China, y existen zonas enteras especializadas en determinados productos. Hay mercados de ropa, de zapatos, de juguetes, de accesorios, de electrónica, de tejidos… pero suelen tener una estructura mucho más profesional y orientada al comercio mayorista.

Lo que puede encontrar facilmente son edificios enteros de venta al por mayor.

Por eso, si llegas buscando algo parecido al Mercado de la Seda de Pekín, puedes llevarte una pequeña decepción. Encontramos uno que tenía un poco de todo, ropa, calzado, bisuteria, bolsos, pero nada que ver a lo que hace años viví en Shangay.

El Kinbo Fuyi Market es lo más parecido a lo que buscaba.

Yo esperaba encontrar una especie de barrio en el que simplemente caminar y entrar en cientos de pequeños puestos. En cambio, en Cantón muchas veces lo que encuentras son edificios comerciales enormes llenos de tiendas y distribuidores, cada uno especializado en un tipo de producto.

¿Y las falsificaciones?

Esta era otra de las cosas que más curiosidad me generaban.

Cuando piensas en China, es fácil imaginar mercados llenos de zapatillas, bolsos, relojes y ropa con logotipos de grandes marcas. Sin embargo, en Guangzhou no me he encontrado con esa imagen tan evidente y tan concentrada que tenía en mente.

Eso no significa que no existan productos de imitación. El problema es que no parece existir un único «mercado de las falsificaciones» gigantesco y evidente para el turista, al menos no como yo me lo imaginaba.

Además, buena parte del comercio de Guangzhou está pensado para compradores profesionales. Muchas tiendas no están montadas pensando en el turista que quiere comprar una camiseta o unas zapatillas, sino en personas que vienen a buscar proveedores, comparar modelos, pedir cantidades y hacer negocios.

Y eso cambia completamente la experiencia.

Los zapatos: aquí sí se nota la dimensión comercial de la ciudad

Una de las cosas que más llama la atención son las zonas dedicadas al calzado.

Hay edificios y mercados en los que puedes encontrar una cantidad enorme de modelos: zapatillas, zapatos deportivos, sandalias, botas, zapatos de vestir… y muchas veces no tienes la sensación de estar en una tienda normal, sino en una especie de exposición permanente de productos.

La diferencia con los mercados turísticos de Pekín es precisamente esa.

En Pekín puedes tener la sensación de estar comprando como turista. En Guangzhou, muchas veces parece que estás buscando mercancía para una tienda.

Ves cajas, catálogos, muestras, diferentes calidades y muchísimos modelos que probablemente ni siquiera se venden individualmente.

Y luego están los juguetes

Aquí es donde Cantón realmente empieza a sorprender.

La ciudad y, sobre todo, la enorme zona comercial de la cercana Yiwu y otras áreas especializadas de Guangdong están profundamente relacionadas con la fabricación y distribución de productos de consumo. En Guangzhou también existen mercados especializados en juguetes y productos infantiles, donde puedes encontrarte con una variedad difícil de imaginar desde Europa.

Muñecos, juegos, peluches, juguetes educativos, coches, figuras, productos electrónicos infantiles…

Y otra vez aparece la misma sensación: no estás simplemente entrando en una tienda de juguetes; estás viendo cómo funciona una parte de la cadena de suministro china.

Hay productos que probablemente después veremos en tiendas de Europa, América o cualquier otra parte del mundo, pero aquí aparecen en forma de catálogos, muestras y almacenes.

Entonces, ¿dónde está el gran mercado que yo esperaba?

La respuesta corta es: no hay un equivalente exacto al Mercado de la Seda de Pekín.

O al menos no de la forma que yo tenía en la cabeza.

Cantón tiene mercados enormes y zonas comerciales especializadas, pero están mucho más fragmentados por sectores. Hay determinadas zonas para ropa, otras para zapatos, otras para juguetes, otras para tejidos y accesorios…

Es una ciudad comercial, pero no necesariamente una ciudad de mercados turísticos.

Serán estos nuestros paquetes de Aliexpress?

Y creo que esa diferencia es importante si estás preparando un viaje a Guangzhou.

Si vienes pensando que vas a encontrar una enorme calle al aire libre llena de falsificaciones, vendedores gritándote y puestos de ropa hasta donde alcanza la vista, probablemente la experiencia sea distinta de lo que esperabas.

En cambio, si entiendes que Cantón es uno de los grandes centros comerciales e industriales de China, empiezas a verlo de otra manera.

Guangzhou es más «mayorista» que «mercado»

Quizás esta sea la mejor forma de explicarlo.

Pekín tiene mercados que son una experiencia en sí mismos. Guangzhou tiene zonas comerciales que forman parte de una enorme maquinaria de distribución.

Y eso me ha resultado incluso más interesante.

No sé la de mercados o centros comerciales que visitamos y no me compré nada.

Aquí no se trata solamente de encontrar una camiseta barata o unas zapatillas de imitación. Lo interesante es entrar en esos edificios y entender la dimensión que tiene el comercio en esta parte de China.

Miles de productos, cientos de proveedores, tiendas diminutas dentro de edificios gigantes, mercancía que entra y sale constantemente y compradores que vienen de diferentes partes del mundo.

Yo venía buscando «el mercado de las falsificaciones de Cantón».

Y he acabado descubriendo algo bastante diferente: una ciudad en la que prácticamente cada producto parece tener su propio mercado.

Compré por supuesto mi libro del Principito.

Pero entre mercado y mercado no dejamos de disfrutar de la ciudad. Vendedor de pollo ambulante en moto.

Acabamos el día cenando cerca del río y disfrutando de las luces nocturnas de la Torre de Cantón.

El sitio es súpeer recomendable.

Y nos fuimos a casa andando disfrutando de estas vistas tan bonitas.

Fin del día. A dormir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *