Mallos de San Jorge con bebe

¿Que hacer cuando en Huesca la niebla te atrapa? hay una opción que nunca falla, a menos de una hora de Huesca existe la posibilidad que dar un paseo y asegurarte la visibilidad y el buen día.

El pasado 24 de diciembre y antes de disfrutar de la noche buena en familia nos fuimos a hacer hambre a los Mallos de San Jorge, desconocidos porque siempre al hablar de mallos nos viene a la cabeza los de Riglos.

El punto de partida es Vadiello, en concreto el parking de la presa del embalse  junto a los edificios de servicio de la CHE, al lado de la ferrata de la Canal del Palomo, muy fácil de aparcar y muy conocido por ser una zona de escalada de Vadiello. Una vez dejas el embalse empiezas a bordear el embalse.

Esta ruta es una pequeña parte de los 132 kilómetros que componen el Camino Natural de la Hoya de Huesca, que forma parte de la Red de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente. Este camino discurre  entre las localidades de Agüero y Casbas de Huesca, prolongándose desde aquí hasta Bierge para enlazar con el Camino Natural del Somontano de Barbastro. Atraviesa cuatro Lugares de Importancia Comunitaria (LIC): Sierra de Santo Domingo y Caballera, Monte Peiró / Arguis, Guara Norte y Sierra y Cañones de Guara y un Parque Natural, el de la Sierra de y Cañones de Guara. Una parte del trazado coincide con el sendero histórico GR 1 y a lo largo del recorrido se puede enlazar con otros dos senderos de gran recorrido como el GR 16 en Nocito o el GR 95 en Riglos y Loarre.

En concreto la ruta que hicimos es parte de la etapa 6 -Nocito – Carretera Embalse de Vadiello – Santa Eulalia la Mayor-

Es una ruta muy apta para ir con niños, en nuestro caso fuimos con nuestro Oli porteándole, esta muy bien señalizada y acondicionada ya que los pasos más peligrosos tienen sirgas para poder agarrarte, el sendero transcurre por rocas, arboles, raíces y tierra.

El final de este sendero es hacer la ferrata de los mallos de San Jorge, pero en este caso no era nuestra intención.

Los mallos siempre me han encantado, piedras imponentes que hacen que te sientas pequeñito.

Nosotros llegamos al embalse, jugamos un poco con el agua y las piedras y nos dimos la vuelta.

De regreso a Huesca paramos en una de las mejores, sino la mejor panadería de la zona, Panadería Loporzano  (Calle Parras, 22192 Loporzano, Huesca)

 

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