Nápoles y el mundo subterráneo.

Cómo diría una amiga mía «Napoli, es la ciudad  pizza, esta construida a capas, los griegos la fundaron, los romanos la mejoramos, los piratas la saquearon y los españoles la subieron y la dejaron caer, de los franceses ya no hablamos….»

Hay mucha oferta para descubrir el mundo subterráneo de Nápoles:

  1. La Nápoles griega y los pozos donde recogían el agua para abastecer a la ciudad.
  2. La Nápoles de la época de los Borbónes y después utilizado como refugio en la Segunda Guerra Mundial 
  3. Las catacumbas de San Gennaro y San Gaudioso

Por tiempo que teníamos nosotros sólo visitamos las últimas. Queríamos conocer el mercado de la ciudad y fuimos andando hasta el barrio Rione Sanità donde se encuentran las catacumbas de San Gennaro y San Gaudioso. Es un barrio muy curioso, diferente al resto de Nápoles pero muy guay, muy auténtico, lleno de vida y es el barrio de Totó, un actor de los años 50 muy muy famoso en Italia.

En este barrio existe una cooperativa que la crearon los chicos del barrio, ha sido un barrio que tenía muy mala fama por la mafia y por el abandono del estado, y ellos están trabajando muy duro para cambiar  la imagen del barrio y para dar otra salida a los chavales. A través de esta cooperativa se visitan las catacumbas de San Gennaro

y San Gaudioso, totalmente apto para visitar con bebe.

Donde se puede apreciar los restos:

La visita merece muchísimo la pena, las entradas las puedes comprar allí mismo, son 9€, primero puedes ver la Iglesia que es gratuita y luego la visita guiada de las catatumbas.

Intentamos comer en La Taverna di Totò, pero los lunes cierra así que nos fuimos al otro clásico que se llama Pizzería Oliva, la verdad que nos gustó mucho.

Con la tripa llena nos fuimos al Cimetero delle Fontanelle, creo que con diferencia es lo que más nos ha sorprendido de la ciudad. Llegar hasta él fue una visita por un barrio cubierto de la devoción.

Abierto todos los días de 10 – 17 horas y es gratuito.

El origen de este osario se remonta al siglo XVI, cuando la ciudad estuvo plagada de tres levantamientos populares, tres hambrunas, tres terremotos, cinco erupciones del Vesubio y tres epidemias y, siendo el lugar aislado, fue aquí donde se recogieron los cadáveres de las víctimas. La plaga de 1656 fue mortal, se recibieron 250,000 cadáveres de una población de 400,000 habitantes. El Cementerio de Fontanelle estaba destinado por el Comité de Salud Pública para enterrar los cuerpos de la población baja.

En 1837 la cólera arrasó y todos los cadáveres fueron llevados a este cementerio. En el mismo año, al recibir la orden de retirar los huesos de todos los cementerios de las parroquias y cofradías y llevarlos al osario de la Fontanela. El cementerio fue abandonado hasta 1872 , cuando el párroco de la iglesia de Materdei, Don Gaetano Barbati, con la ayuda de los plebeyos, puso en orden los huesos en el estado en que todavía se los ve hoy, todos son anónimos, con la excepción de dos esqueletos : el uno de Filippo Carafa, conde de Cerreto de los duques de Maddaloni, murió el 17 de julio de 1797 y de Donna Margherita Petrucci, nacida Azzoni, murió el 5 de octubre de 1795; ambos descansan en ataúdes protegidos por vidrio.

El cuerpo de Donna Margherita está momificado y el cráneo tiene la boca abierta, cómo si estuviera a punto de vomitar, se dice que la mujer noble murió estrangulada . Al ordenar los huesos, los que venían de las parroquias y congregaciones se colocaron en el pasillo detrás de la iglesia, por lo que se llamó la «nave de los sacerdotes»;

la planta fue llamada «nave plagada de peste»

porque estos muertos habían sido enterrados en ella. La última es la «nave de los pezzentelli» porque aquí se acomodaron los huesos de los pobres.

Hoy en día, es tanto un lugar de culto como de macabra fascinación. Totalmente recomendable.

Regresamos andando a casa, quisimos comprar sfogliatella y babá de souvenir en la Galeria Umberto I pero estaba cerrado hoy lunes también.

Nos quedamos con ganas de mucho más, pero ya toca recoger, mañana a las 6 en pie que nuestro avión sale muy temprano y tenemos que coger el autobús, Alibus, en el puerto que nos lleva al aeropuerto.

6.00 am

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