Montpellier, en tren y con bebe

Que viajar en tren es un placer es una realidad, que es cómodo, rápido y entretenido también. Si como adulto piensas eso si eres un bebe aún más, libertad de estar moviéndote sin ninguna preocupación más.

La línea que une Madrid – Marsella operada por renfe, ofrece esta oportunidad, sin esperas de embarques y con puntualidad tanto a la ida como a la vuelta. Esta línea para en ciudades cómo Montpellier.

La salida fue a las 13:25 y llegamos a Montpellier a las 19:52. Estuvimos del 9 al 11 de marzo (sábado a lunes)

El viaje fue de lo mas agradable y Oli lo disfrutó mucho, entre la comida, ir al bar y pasear un tiempo las 6 horas se pasaron en breve.

Una de las ventajas de viajar en tren es la situación estratégica de la estación, generalmente en el centro de la ciudad con la posibilidad de ir andando al alojamiento. En nuestro caso estaba a menos de 5 minutos andando, elegimos un airbnb. La estación – Montpellier Saint-Roch.

Llegamos, dejamos las cosas y nos fuimos a dar una pequeña vuelta y hacer la compra para cenar. Muchas veces lo de cenar fuera de casa con bebe no es la mejor de las ideas.  Teníamos un Carrefour justo en frente de casa y una panadería, se puede pedir algo más?

A las 7 ya estábamos en pie, había mucho que ver en esta visita. David bajó a comprar pan y bollos (croissants franceses) a las 9 ya estábamos en la oficina de turismo que estaba a menos de 10 minutos de casa, en la Plaza de la Comedia.

Plano en mano y con la buena noticia de que era el festival del juguete ese mismo día y gratis en el Palacio de Congresos, nos fuimos a descubrir la ciudad.

En la Plaza de la Comedia, vimos nuestro primer tranvía, decorado de una forma muy divertida, distintivo de la ciudad, a un extremo está el edifico de la Ópera

y al otro la Oficina de Turismo y en medio la fuente de Las Tres Gracias.

Nuestra primera parada fue el Mercado de Montpellier, nos encanta ver los productos de la ciudad que visitamos

justo en frente del ayuntamiento.

Nos dejamos perder hasta llegar a la Iglesia de Saint Roch,  a la que no pudimos acceder, pero dónde vimos el primero de los trampantojos de la ciudad.

Llegamos al Centro de Arte ContemporáneoMuseo La Panacée, gratis e ideal para ir con niños ya que tiene un patio interior con mesas y el interior un espacio con juegos para niños. Allí tomamos el brunch ya que es lo típico y lo único que vimos el domingo en la ciudad. La exposición, curiosa, acerca de los hábitos de comida.

Una vez comidos nos dirigimos hacia el Arco del Triunfo, al lado del  Palacio de Justicia.

Cruzando se ve la cruz

 y llegamos a los jardines de La Place Royale du Peyrou dónde había una feria de antiguedades, las vistas desde allí de la ciudad son espectaculares. Al final del jardín se encuentra la Torre del Agua  (Chateau D¨Eau) que fue construida para distribuir el agua del acueducto

y el Acueducto de Montpellier (Saint – Clement, conocido como des Arceaux) que mide 14 kilómetros.

Justo debajo del acueducto los sábados ponen un mercado de productos típicos Marché des Arceaux.

Muy cerquita se encuentra la Catedral de San Pedro, no pudimos acceder a ella porque sólo se podía a la hora de la misa y ya había pasado….

justo al lado se encuentra la Universidad de Medicina con el reloj de sol en la puerta.

Momento para ir al Palacio de Congresos a disfrutar del Festival del Juguete. 

Organización perfecta, pudimos jugar con bloques de madera, bloques magnéticos, libros, casas, coches, muñecos….Oli se lo pasó fenomenal.

A la salida y tras coger un ascensor puedes ver otro trampantojo en una de sus fachadas.

Al lado del Palacio de Congresos está el Jardín Du Chant De Mars, con un parque de juegos para los niños donde estuvimos un ratito también.

Cómo ya había anochecido y queríamos ver la zona del Acueducto iluminada nos dirigimos hacía allí pasando por el Boulevard du Jeu de Paume para ver otro de sus trampantojos.

Hasta el arco:

Por toda la ciudad se «enconden» unos trampantojostrompe-l’oeil, nosotros pudimos descubrir tres:

  • Frente a la  Iglesia de Saint Roch.
  • Boulevard du Jeu de Paume, en una esquina .
  • Al final del Palacio de Congresos.

Algo curioso son las insignias que hay en el suelo que marcan la dirección para los peregrinos del Camino de Santiago.

El street art de Montpellier también se caracteriza por tener bicicletas incrustadas en la pared, algo curioso y diferente que hace güiños a la ciudad.

 

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